Expanded Radio Exhibition Bremen 2012

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Confieso que a mí siempre me ha gustado el cine. Y he tenido siempre una inclinación por el cine que ha inventado nuevas formas del relato cinematográfico. Uno de los inventores más singulares en ese sentido, y cuyas películas participan también de la poesía y de la elocuencia, ha sido el director ruso Andrei Tarkovski. Él escribió un libro sobre su concepto del arte cinematográfico al que puso el título de “Esculpir el tiempo”. Según Tarkovski, una película debe ir tallando en el bloque del tiempo las analogías entre los fenómenos más secretos de la vida para extraer de él las emociones que actúen en el espectador como una prolongación de la imagen cinematográfica. El propio Tarkovski puso en práctica su teoría, de manera que siempre intentó, no ya sólo que sus imágenes se mantuvieran vivas en el tiempo, sino que el tiempo viviera en ellas.

Salvando todas las distancias, y nunca mejor dicho, lo mismo han querido hacer Concha Jerez y José Iges con sus obras, pero ya no trabajando el bloque del tiempo, sino sobre todo esculpiendo el espacio. El espacio es esa gran bóveda donde todo lo que no rebota se pierde. La metáfora más exacta de lo que supone el espacio lo constituye el invento de la radio. El poder evocador de la radio es que se genera invisiblemente y se difunde igualmente por ondas invisibles que ocupan el espacio. El espacio no es nada mientras no lo ocupe algo. Y la manera más inverosímil de llenar el espacio, y de delimitarlo, por lo tanto, es llenarlo de ondas sonoras, tan invisibles como el espacio mismo. Así tenemos la invisibilidad de la invisibilidad. Las fronteras a tanta invisibilidad son nuestros oídos. Y la acústica no es más que la institutriz de este ars sonora. Con ella, Pepe Iges trenza una malla invisible no sólo para que los sonidos se mantengan vivos en el espacio, sino para que el espacio viva en ellos. Todo el espacio es sonido, podríamos decir, pero también podríamos afirmar lo inverso: todo el sonido es espacio. La parte del trabajo de Concha Jerez consiste en hacer visible esta tautología. Podríamos decir que nada hay tan escultural como el vacío. Y antes de que el sonido caiga en el vacío, el trabajo conceptual de Concha Jerez lo detiene, lo dibuja, lo fija, lo escribe, lo ciñe. Concha se ha dedicado a ocupar artísticamente los espacios, de manera que era ideal para ella un trabajo de omniocupación como el que se le propone desde su colaboración con Pepe Iges.

Me congratulo de que el Studienzentrum für Künstlerpublikationen del Weserburg Museum y la Universidad de Bremen haya acogido esta exposición de aire. Hay un famoso poema en la literatura española dedicado a la música, y es la “Oda a Salinas”, de fray Luis de León: “El aire se serena, y viste de hermosura y luz no usada”, se dice en este extraordinario poema para explicar cómo la música del compositor Francisco Salinas se hace dueña del espacio, antes de unirse con la música celestial, con la música divina. A esa fusión de lo temporal y lo eterno, es decir a esa fusión del aire humano y el soplo celestial, aspiran también las obras de Iges y Jerez, o de Jerez e Iges. Ambos se presentan de ese modo como dos figuras muy singulares en el panorama del arte contemporáneo español. Gracias a Anne Thurmann-Jajes por su sensibilidad para programar esta exposición aquí y a todos cuantos la han hecho posible. Y muchas gracias a ustedes por su atención.

Dr. Carlos Ortega
Director
Instituto Cervantes de Bremen

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Ich muss gestehen, dass mir das Kino schon immer gefallen hat. Schon immer hatte ich diese Neigung zum Kino, das sich neue filmische Erzählformen ausgedacht hat. Einer der herausragensten Erfinder in diesem Sinne, dessen Filme auch Poesie und Beredsamkeit beinhalten, ist der russische Regisseur Andrei Tarkovski. Er schrieb ein Buch über den Konzept der filmischen Kunst, welches er mit “ Esculpir el tiempo – Die Zeit meißeln ” betitelte. Laut Tarkovski sollte ein Film die Analogien zwischen den geheimsten Phänomenen des Lebens, in einzelne Zeitabblöcke schnitzen, damit aus ihnen die Emotionen herausgearbeitet werden, die dann im Zuschauer wie eine Verlängerung des filmischen Abbildes wirken. Tarkovski selbst setzte seine Theorie in die Praxis um, indem er immer versuchte, die Bilder nicht nur in der Zeit überleben zu lassen, sondern erreichen wollte, dass die Zeit in ihnen lebte.

Alle Distanzen überwinden –und niemals besser gesagt- dasselbe wollten
Concha Jerez und José Iges mit ihren Werken erreichen. Aber nicht indem sie mit Zeitblöcken arbeiteten, sondern vor allem, den Raum gestaltend. Der Raum ist dieses immense Gewölbe, in dem alles, was nicht zurückprallt, sich verliert. Die genauste Metapher , die der Raum vermuten läßt, ist wohl die Erfindung des Radios. Die beschwörende Macht des Radios ist seine Unsichtbarkeit und genauso breitet es sich über unsichtbare Wellen aus, die dann den Raum durchströmen. Der Raum ist nichts, solange ihn nicht etwas ausfüllt. Und die unglaublichste Art, den Raum einzunehmen, ihn abzugrenzen ist deshalb, ihn mit akkustischen Wellen zu füllen, so unsichtbar, wie der Raum selbst. Und so haben wir die Unsichtbarkeit der Unsichtbarkeit. Die Grenzen solch vieler Unsichtbarkeiten sind unsere Ohren. Und die Akkustik ist nichts weiter, als Meister dieses ars sonora. Mit ihr bindet Pepe Iges ein unsichtbares Netz, nicht nur, damit die Klänge im Raum lebendig bleiben, sondern auch damit der Raum mit ihnen lebt. Man könnte sagen, der ganze Raum ist Klang, aber man könnte auch das Gegenteil bestätigen: Der ganze Klang ist Raum. Die Arbeit von Concha Jerez besteht darin, diese Tautologie sichtbar zu machen. Man könnte auch sagen, nichts ist so wohlgeformt, wie die Leere. Und bevor der Klang in die Leere fällt, fängt die konzeptuelle Arbeit von Concha Jerez ihn auf, zeichnet ihn, fixiert ihn, schreibt und umkreist ihn. Concha hat sich der Aufgabe verschrieben, die Räume künstlerisch zu füllen und seitdem sie mit Pepe Iges zusammenarbeitet, ist diese zu einer für sie idealen Dauerbeschäftigung geworden.

Ich freue mich, dass das Studienzentrum für Künstlerpublikationen des Museum Weserburg und die Universität Bremen diese „Luftausstellung“ aufgenommen hat. Es gibt ein berühmtes Gedicht in der spanischen Literatur, welches der Musik gewidmet ist. Es heisst: “Ode an Salinas”, von Luis de León: “Die Luft wird klar und bekleidet sich mit Schönheit und unverbrauchtem Licht.”, besagt dieses außergewöhnliche Gedicht, um zu erklären, wie die Musik des Komponisten Francisco Salinas sich den Raum zu Eigen macht, bevor sie sich mit der himmlischen, mit der göttlichen Musik vereint. Nach dieser Vereinigung von Vergänglichem und Unvergänglichem, also der Vereinigung von irdischer Luft und dem himmlischen Hauch, streben auch die Werke von Iges und Jerez, oder Jerez und Iges. Beide präsentieren sich wie zwei außergewöhnliche Figuren des Panoramas zeitgenössischer, spanischer Musik. Danke an Anne Thurmann-Jajes für ihr Gespür, diese Austellung zu planen und an alle, die diese möglich gemacht haben. Und Ihnen allen, danke für die Aufmerksamkeit.

Dr. Carlos Ortega
Direktor
Instituto Cervantes Bremen

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